Un rato antes de la ceremonia, durante los preparativos, y una vez que la novia está ya prácticamente arreglada, mi ayudante y yo estaremos listos para empezar el trabajo, bien en su casa o en el hotel correspondiente.
En esta parte del reportaje el primer objetivo es obtener los mejores retratos posibles con luz natural. Planos cortos, medios y de cuerpo entero con composiciones cuidadas y sencillas. Para ello buscaremos los espacios más despejados de objetos o rincones donde éstos nos ayuden a encuadrar.
En esta fase me interesa un retrato puro donde el volumen lo procure preferiblemente la luz natural y en su defecto luz artificial rebotada en reflectores portátiles que, de cualquier modo, favorezcan y modelen suavemente el rostro y el cuerpo de la novia.
A pesar de que, a priori, estos momentos podrían imaginarse tensos, son muchas las novias que me han manifestado que a partir de que empecé hacer fotos se sintieron mucho más seguras y tranquilas.
Conversamos relajadamente, creando un ambiente distendido y mientras le voy sugiriendo pequeñas indicaciones en cuanto a la pose los clicks se van sucediendo.
Como contrapunto a este retrato “posado” tomaré instantáneas simultáneamente de todo lo que ocurra de interés. El caldo de cultivo de estas tomas más desenfadadas suele venir dado por los niños, hermanas o hermanos, amigas o padres que interactúan entre ellos o con la novia, creando situaciones únicas que serán captadas por la atenta cámara. Algunas de estas fotos irán a la última página, con las tomas falsas del Álbum.